8 de dezembro de 2009

Unos abdominales, un 'Balón de Oro' Messi


Este fin de semana, por motivos radicalmente distintos, Leo Messi y Cristiano Ronaldo han sido protagonistas en todas las portadas. El portugués, enseñando los increíbles abdominales 'Hulk', poco antes de ser expulsado. El argentino, besando el 'Balón de Oro' más indiscutible de todos los tiempos.

Ahora bien, más allá de lo que todos pudimos ver en las primeras páginas, hay otros factores a comentar sobre quienes, mediáticamente, están considerados como los dos mejores jugadores del mundo. Circunstancias que se observaron en la disputa de sus respectivos partidos de Liga y que, en buena medida, les definen como futbolistas.

No hablamos de aptitud, incuestionable la de ambos, sino de actitud. Nada que ver la de Cristiano Ronaldo, frente al Almería, con la de Messi ante el Deportivo. El madridista, obsesionado en alimentar su leyenda y potenciar su imagen personal, jugó pensando en sí mismo. Ignorando al equipo. Es decir, más preocupado por su gloria, que por la del Madrid.

Sólo, por algo semejante, puede entenderse que Cristiano Ronaldo se quedara petrificado cuando falló el penalti y no festejara con Benzema el que hubiera convertido en gol el rechace del portero. Y no sólo eso. CR no celebró ninguno de los tres primeros goles. Sólo el último. El suyo. Y lo hizo de modo tan desmedido que acabó amonestado por quitarse la camiseta. Ese momento abdominales del que ya hemos hablado.

Luego, desquiciado por la ansiedad o por el vedettismo, vio una segunda amarilla -que debería haber sido roja directa- por pegarle una patada sin balón a un un jugador del Almería. Consecuencia, que el Madrid no podrá contar con su mejor futbolista para el partido del próximo sábado en Valencia.

Messi, en cambio, hizo lo contrario. Leo, implicado en el empeño del Barça desde que se puso las botas hasta que salió duchado de Riazor, no sólo se aplicó en ataque con demoledora eficacia (dos goles) sino que se entregó enel sacrificio defensivo, con la solidaridad que debe exigírsele a todo futbolista. Leo, antes que en sí mismo, pensó en el equipo. Una contagiosa mentalidad que ayuda al equipo a lograr los objetivos propuestos.

El argentino, que lo da todo por el Barça, siente los colores desde hace diez años, como nunca los podrá sentir CR, que acaba de llegar al Madrid. Y que, por sugerencia de Valdano, terminó la jornada pidiendo perdón a sus compañeros y a sus aficionados. Messi, por contra, le puso punto final dando las gracias a todos sus compañeros por el 'Balón de Oro'.

He aquí la gran diferencia. Messi sabe que no ganará nada sin el equipo y CR parece creer que el Madrid no ganará nada sin él.