14 de outubro de 2011

El riesgo moral



Condonar toda la deuda de Grecia costaría 340.000 millones de euros. Es mucho dinero, pero no parece tanto cuando se compara con la enorme cantidad de fondos públicos que movilizó Europa en el primer rescate a la banca: 757.000 millones en garantías, 303.000 millones en inyecciones de capital, 104.000 millones en compra de activos tóxicos y otros 77.000 millones más en operaciones de liquidez. En total, son 1,2 billones de euros para salvar a 215 bancos, según los últimos datos de la Comisión Europea. A esta montaña de dinero hay que sumar el segundo rescate a la banca que acaba de aprobar Europa: otros 120.000 millones, para empezar. Parte de estos fondos se recuperarán, aunque es probable que la mayor parte se esfumen. La gran pregunta: ¿por qué no falta dinero para salvar a la banca y nunca llega el suficiente para salvar a Grecia?

El nuevo plan de rescate, además, está provocado precisamente por la esperada quiebra griega. En vez de rescatar directamente a los ciudadanos griegos, el dinero público de los europeos se gastará en los bancos a los que Grecia no puede pagar. Sin embargo, mientras Grecia devuelve con mil y un sacrificios cada euro que recibe, el dinero para la banca es casi incondicional: sólo tras la segunda ronda de cheques en blanco se les ha exigido algo tan obvio como que no gasten el dinero de los contribuyentes en repartir bonus y dividendos.

Algunos economistas justifican que no se condone la deuda griega con el concepto del “riesgo moral”. Argumentan que los ciudadanos griegos deben pagar por sus errores porque si no estaríamos premiando un comportamiento irresponsable, que podría invitar a otros países a hacer lo mismo. Tienen algo de razón. Sin embargo, ¿no vale el mismo argumento para la banca irresponsable, a la que los europeos estamos rescatando por segunda vez en apenas tres años?

Ignacio Escolar