22 de julho de 2013

Bye bye Mariano



Esther Vivas

Estamos en manos de chorizos. Mientras nos dicen que tengamos paciencia, que pronto llegará el final de la crisis, que ahora sí veremos los, tan cacareados, brotes verdes, nos damos cuenta, ya casi sin estupefacción, que los mismos que nos dan lecciones de austeridad, han vivido, durante años, en el derroche y la opulencia. Nos han robado, estafado y engañado. Y aún tienen la poca vergüenza de mirar para otro lado.

 
La paciencia, pero, es como un vaso de agua que se llena y llena y llena y, al final, acaba derramándose. Nunca sabemos cuál será la gota definitiva que hará salir la gente a la calle, masivamente, y decir “ya basta”. Pero lo que es seguro es que, tarde o temprano, ese momento llega. Lo hemos visto en la Primavera árabe, el 15M, Occupy Wall Street y tantos otros. Como decía el filósofo francés Daniel Bensaïd: “La revolución llega cuando menos se la espera. La puntualidad no es su fuerte”. Y así es.

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