31 de agosto de 2013

Call centers, el regreso



Esther Vivas

El otro día conocí a María en un café en el centro de Lisboa. Llevaba ya algunos años en el país. Había venido con una beca de prácticas que le permitía trabajar en una asociación y una vez finalizada la beca encontró empleo en una ONG. La suerte poco tiempo duró. La ONG vio recortadas sus subvenciones y María perdió su puesto. Nada que aquí no conozcamos.

Después de meses de buscar sin éxito, una ETT la contrató para trabajar en una empresa que a su vez daba servicio a una gran multinacional informática de antivirus. O sea que era contratada para volver a ser contratada para ser contratada de nuevo, al mínimo coste. Su misión: solucionar, vía call center, los problemas que los usuarios de esta marca tenían con su antivirus. "Hola, le atiende María, que desea", pasaba a ser su mantra diario.

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