2 de agosto de 2013

Puro teatro


Esther Vivas

Teatro. Nada más y nada menos es lo que parecía el pleno extraordinario del Congreso. Aplausos a favor, abucheos en contra, sobreactuación, público en pie y el guión de una obra dramática, previsible y repetitiva que sonaba a dejà vu. A destacar algunas frases de sus intérpretes principales: “No me voy a declarar culpable porque no lo soy”, “Me engañó, y le creí”, “Váyase por el bien de este país”, “Me equivoqué”. Nada que envidiar a los clásicos.


Mientras, aquellos que hemos seguido, por televisión, el espectáculo nos hemos sentido estafados. Mantenemos con nuestros impuestos dicho teatro, y se nos ríen a la cara. Abanderados de organizaciones mafiosas se erigen como defensores de la honestidad. Sus lacayos les ovacionan. Y quieren que nos creamos el argumento con obras de pésima calidad.


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