5 de novembro de 2013

Violencia policial, mentiras y cintas de vídeo

 

Esther Vivas

Mentiras y más mentiras. A esto nos tiene acostumbrados el Departamento de Interior de la Generalitat de Catalunya cuando se trata de violencia y abusos policiales. Primero fueron las balas de goma que no existían, en el lugar donde Ester Quintana perdió un ojo a causa, precisamente, de su disparo, en el marco de la huelga general del 14 de noviembre de 2012 en Barcelona. Ahora, los golpes y puñetazos a Juan Andrés Benítez, que murió después de la paliza propinada por los Mossos d’Esquadra ante su detención, el pasado 6 de octubre en Barcelona. Violencia policial, mentiras y cintas de vídeo, aunque más que cintas, en los tiempos que corren, tendríamos que hablar de dispositivos móviles y YouTube. Ambos hechos fueron ampliamente documentados en este formato y circularon por Internet. Negar su evidencia significa negar la realidad o mentir.

La violencia policial se ha convertido, en los últimos tiempos, en moneda de cambio frente a un contexto de crisis y creciente descontento ciudadano. A menos Estado social, más estado penal y punitivo. Lo hemos visto en reiteradas ocasiones: cargas indiscriminadas en las últimas jornadas de huelga general, violencia policial en el desalojamiento de indignados ya sea en Sol, plaza Catalunya o en otros lugares del Estado, detenciones preventivas, heridos graves en manifestaciones. Miedo. Quieren que tengamos miedo a salir a la calle, a protestar, a reivindicar lo que consideramos justo y nos están robando. Violencia policial para azuzar el miedo de los de abajo.

Seguir leyendo el artículo en Publico.es aquí.