15 de março de 2014

Una dieta globalizada




Esther Vivas | Público.es

¿Qué tienen en común India, Senegal, Estados Unidos, Colombia, Marruecos, el Estado español y muchos otros países? Que la alimentación es cada vez más parecida, a pesar de las importantes diferencias que aún perviven. Más allá de la McDonalización de nuestras sociedades y el consumo globalizado de Coca-Cola, la ingesta mundial de alimentos depende, progresivamente, de unas pocas variedades de cultivos. El arroz, la soja, el trigo, el maíz se imponen, en detrimento de otras producciones como la del mijo, la yuca, el centeno, la batata, el sorgo o el camote. Si la alimentación depende de unas pocas variedades de cultivos, ¿qué puede suceder ante una mala cosecha o una plaga? ¿Tenemos el plato asegurado?

Avanzamos hacia un mundo con más comida menos diversidad y mayor inseguridad alimentaria. Alimentos como la soja, que hasta hace poco años eran irrelevantes, se han convertido en indispensables para tres cuartas partes de la humanidad. Otros, ya significativos, como el trigo o el arroz se han extendido a gran escala, siendo consumidos hoy por un 97% y un 91% respectivamente de la población mundial. Se impone, asimismo, una alimentación occidentalizada, "adicta" al consumo de carne, productos lácteos y bebidas con azúcar. Mercados alimentarios con intereses empresariales claros. Así lo explica en detalle, el reciente estudio 'Aumentando la homogeneidad en las cadenas alimentarias globales y las implicaciones en la seguridad alimentaria' que afirma caminamos hacia una “dieta globalizada”.

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