2 de julho de 2014

Telefónica-Movistar: compartida la lucha es más



Esther Vivas

Los tentáculos de Telefónica-Movistar son inescrutables. Y no me refiero solo a las participaciones de sus accionistas, como el BBVA o La Caixa, o a los estrechos vínculos con el poder político, y sus "representantes" en el consejo de administración, sino al "ejército" de trabajadores con el que cuenta. En el Estado español, la empresa afirma tener contratadas a 20 mil personas. La realidad es que 100 mil más trabajan para la compañía, en la sombra, a través de empresas subcontratadas. O lo que es lo mismo en condiciones de mayor precariedad. Ayer, en una huelga histórica, trabajadores en plantilla y subcontratados plantaron cara conjuntamente a la multinacional.

Divide et impera, divide y vencerás, decía, según parece, Julio César. Telefónica-Movistar así lo ha hecho, dividiendo a sus trabajadores hasta el infinito: empleados fijos en plantilla, otros en empresas proveedoras de telemarketing como Atento o en múltiples contratas de operaciones y mantenimiento como Cotronic, Elecnor, Abentel, Itete, Cobra..., quienes a su vez subcontratan a otros, algunos más como "falsos autónomos". Todos rindiendo cuentas al final a la misma compañía: Telefónica-Movistar. Su "enemigo", en cambio, ya no es la multinacional, sino ese trabajador precario que le puede quitar el empleo y, en consecuencia, su salario. Sin embargo, la ofensiva de la empresa ha topado, muy a su pesar, con una resistencia inesperada, la de un puñado de sindicalistas incombustibles, que llevan años en la batalla, capaces de convertir la adversidad en una oportunidad única.

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