15 de maio de 2016

¿Qué queda de tanta indignación?



Esther Vivas
Han pasado ya cinco años desde la masiva ocupación de plazas que eclosionó el 15 de mayo del 2011 con el movimiento de los indignados, el 15M. Cinco años en que se ha constatado que el tiempo no es lineal, que está hecho de atajos, laberintos y a veces largas y otras veces cortas veredas. Cinco años de mucha crisis, malestar y protesta. Sin embargo, ¿qué queda hoy de tanta indignación?

El 15M ha cambiado nuestra manera de leer e interpretar la crisis. Si desde el 2008 nos dijeron que "habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades", acusándonos de ser responsables de la presente situación, el movimiento indignado fue capaz de modificar dicho relato. Una de sus principales consignas, "no somos mercancías en manos de políticos ni banqueros", apuntaba en esta dirección. El 15M señaló a la banca como autora del estallido económico, y la complicidad de la mayor parte de la clase política. Los indignados consiguieron imponer un relato contrahegemónico al dominante: ni culpables ni responsables sino víctimas de una crisis y a la vez de una estafa.

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