10 de novembro de 2016

Trump, en la Casa Blanca con un BigMac



Esther Vivas | Soycomocomo.es

El modelo alimentario del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump se basa en el fast food. Pero es real o una estratégia más para conseguir votos?

Si somos lo que comemos, la dieta de Donald Trump lo dice todo sobre el nuevo presidente de Estados Unidos. La comida rápida, el fast food –si puede ser de McDonalds o del Kentucky Fried Chicken, mejor–, a base de hamburguesas, patatas fritas, pizza y pollo crujiente, siempre con una buena dosis de kétchup, y una Coca-cola light para beber son algunos de sus platos preferidos. Éste es el modelo alimentario del nuevo inquilino a la Casa Blanca, un modelo que más que seguir, rechazamos.

Para Trump, como ha declarado en múltiples ocasiones, comer es “un puro trámite”. Y la confianza ciega que deposita en estas multinacionales, en cuanto a la “calidad” de la comida y sus “estándares higiénicos” –un elemento esencial para él a la hora de sentarse a la mesa–, son la mejor manera de resolver este “trámite” diario. Una dieta, nada equilibrada, que contrasta con el informe médico que presentó en un conocido show televisivo, en plena polémica sobre el estado de salud de Hillary Clinton. Según su médico personal, “Trump, a sus setenta años, tiene una salud de hierro”, sólo un poco de sobrepeso y colesterol, pero “la fortaleza suficiente para enfrentar el exigente trabajo de presidente”. Del todo objetivo, no parece el informe. Su alimentación apunta a lo contrario.

Pero fotografiarse en un avión privado de lujo, comiéndose un BigMac o un gran bol de tiras de pollo y alitas crujientes no es casualidad. “No hay nada más americano y que conecte con el sentir de la gente que la comida rápida”, afirmaba el estratega político republicano Russ Schriefer, que ha trabajado en seis de las siete últimas campañas electorales. Donald Trump así lo ha hecho y no ha dudado en publicarlo, varias veces, en las redes sociales. No ha sido el primero, ni será el último; el marido de su rival, Bill Clinton, fue uno de los primeros en pisar un McDonalds en plena campaña a la Casa Blanca.

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